Papeles para el Debate
ANÁLISIS
DE LA SITUACIÓN POLÍTICA NACIONAL
Elaborado
por: Manuel José Montañez Lanza (*)
Histórico.
Un
conjunto de marchas y contramarchas es lo que ha signado la presente y sui
géneris experiencia política. Nos encontramos frente a una situación de
reacomodo político organizacional luego del rotundo triunfo presidencial para
la reelección del Cdte. Pdte. Hugo Chávez, el pasado 07 de octubre de 2012;
reacomodo que de concretarse, disipará la neblina que opacaba el horizonte a
ser alcanzado. El mismo, tendrá indefectiblemente repercusión importante a
todos los niveles e instancias de la sociedad venezolana siendo que las
próximas elecciones de diciembre de 2012 (para gobernadores y Diputados a las
Asambleas Legislativas), como también los comicios del 2013 (para Alcaldes y
Concejales), definirán en parte, el ajedrez político nacional tanto para
impulsar el proyecto emancipador en los próximos seis años, como respecto de
los espacios a ser ocupados por los sectores en terna.
Lo
anterior obliga tomar las consideraciones oportunas, a fin de evitar que dichas
instancias se conviertan en zonas para garantizar un escenario desde los cuales
se elaboren, nuevamente, planes a los fines de nuevos intentos
desestabilizadores en contra de la presente experiencia popular.
En
ese sentido y entendiendo el carácter estratégico y geopolítico de las
distintas candidaturas, el movimiento revolucionario que acompaña al Presidente
tiene una responsabilidad por delante. Primero, en el seno del pueblo, en el
sentido de cohesionar la actuación tanto de su dirigencia como de los cuadros
militantes más preclaros; para lo cual, la pugna intestina por el control del
poder político (parcelas), en diferentes instancias conllevaría inexorablemente
a la perversión del proceso. Dicho fenómeno, debe ser revisado y corregido de
ser cierta dicha observación. Segundo, instruir, educar y formar ideológicamente
a un “cuerpo político” (incluido el GPP), para que funcione de manera colegiada
o de lo contrario, cada quien y cada cual continuará colocando “la brasa para
su propia sardina” con base a la percepción positivista de la democracia
burguesa que algunos “dirigentes” aun sostienen en la revolución.
Lo
anterior, sería consecuencia y producto de la inexistencia de reglas del juego
político claras al interior de las distintas expresiones partidarias que pujan
por la revolución; que ésta no se aplican en su justa dimensión, o antes por el
contrario, son distorsionadas deliberadamente en función de intereses mezquinos
y grupales.
A
todo evento y en términos de la promoción de la democracia participativa,
protagónica y de cara al proyecto socialismo, el movimiento revolucionario
organizado debe convertirse, hacia el exterior, en un difusor que informe al
mundo, sobre los avances del proceso político que lidera el comandante
presidente. Debemos ser una vía confiable, para que junto a los sectores tecno-políticos
que constituyen el aparato burocrático del Estado, en todos sus niveles,
asumamos la importe tarea de nutrir con base al estudio, propuestas que
viabilicen sean consideradas las experiencias de la gente y del pueblo 2 en general en tanto mecanismo de la
democracia participativa y protagónica, razón fundamental de los cambios que se
están promoviendo. Es imperioso nos convirtamos en un ente o entelequia
transformadora.
La organización
Sólo el compromiso con el cambio y el estudio ideológico le
darán un verdadero sentido a la existencia de una organización que como el PSUV
(y los aliados que constituyen el GPP), aglutinará a los hijos más avanzados
del pueblo; quienes como conductores, deberán propulsar y estimular el estudio
de las ideas que sustentan la plataforma socialista, robinsoniana, bolivariana
y zamorana; donde, el centralismo democrático, sería la única vía para allanar
de la organización de todo el pueblo. Ese algo cohesionado, no debe perder de
vista su rol histórico y la actuación de los enemigos y adversarios de la
Revolución quienes desde afuera y dentro de ella, estimulan las contradicciones
a fin de dividir cuando por otras vías no puedan alcanzar sus objetivos.
Una posible respuesta al problema del conflicto sobre la
conducción política reconocible por la mayoría, es la necesidad de respetar
(léase promover), los liderazgos naturales. Estimular y captar los agentes del
cambio dentro de la sociedad toda, para la defensa y consolidación del proyecto
socialista. Lo anterior, no implica desconocer el momento táctico y lo
estratégico de la revolución en tanto que nos hemos convertido en epicentro de
la nueva geopolítica mundial en proceso; mismo en el cual el neo imperialismo
genera escenarios que les permitan hacer un nuevo reparto internacional de
regiones del mundo con importantes recursos para la vida de la humanidad como
para ellos sostener su propósito de vida. Este “pequeño” detalle es arto
suficiente para comprender la necesidad de aceptar figuras candidaturales hacia
los próximos comicios cuya selección, en otro monto histórico político, podría
ser percibida como una imposición, violatoria de la democracia revolucionaria
que hemos signado.
Corrientes y tendencias existentes
Desde inicios del proceso hemos podido visualizar (aun se
mantienen), dos “corrientes” en pugna con sus respectivas tendencias
“ideológicas”. A saber, la “corriente” militarista y la “corriente” civilista y
dentro de ellas, las tendencias: 1.) bolivariana y revolucionaria, está
primera, está fielmente comprometida con el proceso; es encarnada
definitivamente por el Presidente y los cuadros revolucionarios que dentro del
proceso mantienen una postura digna a los principios que la rigen. 2.)
“Izquierdista”, la definimos como aquella que pretende que todo se haga ya, de
inmediato, a su manera y en forma “perfecta”. Son los que tiran los procesos
por un barranco (sufren lo que Lenín denominara, “la enfermedad infantil del
izquierdismo en el comunismo”). Estos (al igual que los anarquistas, en la
Guerra Civil española, por ejemplo), no entienden que al haberse escogido la
vía pacífica para hacer la revolución, ello obliga a realizar ciertas
concesiones para evitar situaciones abruptas; obviamente, sin caer en la tesis
social-revisionista de los adecos que pregonan un proceso de mil años sin
concreción y paralelo, saquean al país. 3.) Del “Pantano”, llamada así desde la
época de la revolución francesa. Este sector, quiere estar bien con todo el
mundo, con Dios y con el diablo, y a todo dicen que sí. Es indefinida -son los
famosos ni/ni- y en buena medida son oportunistas por cuanto al apoyar a todos,
lo que realmente buscan es su propio beneficio sin comprometerse con las
posturas ideológicas más acertadas, colocándose 3 en la espera de ver quien
triunfa o se impone, para luego negociar y poder materializar sus expectativas.
4.) Oportunista, por su estructura y condición no dudamos en señalarla de
derecha y reaccionaria. Se identifica con elementos actitudinales y
conceptuales de la ideología pequeño burguesa e incluso, “punto fijista”, que
como conducta, queremos erradicar y combatir con esta Revolución. Parte de sus
integrantes provienen de la escuela que sustenta las viejas prácticas
parlamentarias y de negociación del fenecido Congreso Nacional. Su fundamento
es acomodarse económica y políticamente lo mejor posible; “raspar” la hoya
antes de que el Gobierno se vaya por el barranco.
En el marco de lo anterior, se observa que el ciudadano
Presidente juega sabiamente; siendo que por ahora, existe una situación que induce
a pensar de la existencia de un “equilibrio” temporal. La derecha dentro del
proceso y el gobierno, incluso los que aun estarían vinculados a planes
desestabilizadores en la oposición y que podrían tener alguna conexión con las
tendencias antes señaladas, intuyen que más temprano que tarde podrían quedar
fuera del juego y cuadre políticos. El sabotaje a la Reforma Constitucional,
con todas sus implicaciones, es expresión de ello.
La Convocatoria
El Pueblo, el Soberano enaltecido en La Nueva Carta Magna
Bolivariana (quien para algunos pareciera no ser el sujeto del cambio),
continúa atendiendo el llamado presidencial para que se organicen y tomen “el
cielo por asalto”, si quienes deberían facilitarles las vías de la democracia
participativa y protagónica continúan “burlándolos” dado su presunto bajo nivel
político e ideológico. El aliento a no desfallecer en cada uno de sus
discursos, es determinante. Sin embargo, nos preocupa que existe la posibilidad
de que ello se agote como estrategia en solitario; por tanto, el Presidente
deberá revisar, modificar y cambiar, con la urgencia que el caso amerita, todo
los aspectos de instrumentación políticos que le permitan consolidar una
plataforma que garantice llevar a feliz termino el sueño anhelado por la gran mayoría
de la población.
Tendrá que saber en tiempo real, ¿Con qué y quienes cuenta?
Deberá impulsar y promover nuevas alianzas sociales y políticas que le
suministren tiempo para engranar un verdadero aparato que cohesione, sino a
toda la sociedad, al menos a su gran mayoría. Más de cinco (05) millones de
aspirantes es una cifra muy importante y respetable. No obstante, creemos sin
embargo, que el “aparato” deberá estar constituido por mujeres y hombres
probos, con visión holística de lo que se quiere como proyecto de país y si es
posible, como creemos puede ser, los actores que lo integren deberían estar más
allá de la actual estructura. Pero en ningún caso, so pretexto de agrupar
fuerzas (partido de cuadros o partido de masas), se debe mostrar debilidad ideológica
frente a quienes en aras de acceder al poder real, utilizan las coyunturas para
catapultarse (“trepadores políticos”), buscando “identificarse” con la
ideología del proceso o con la organización que vanguardiza y promueve el
cambio.
Generalmente, este tipo de personas, tienen compromisos
paralelos con representantes del viejo régimen (político y financiero), siendo
que con sus actuaciones duales y oportunistas, lo que realmente desean es
anotarse -más no comprometerse- con todo lo que huela a ganador y nunca con el
verdadero cambio, que entre otras cosas conllevaría, a una entrega espiritual,
sacrificio de las apetencias desmesuradas, para 4 comenzar a luchar por lo de
todo el colectivo. Sería una equivocación no entender lo político como algo dinámico,
pues estaríamos negando la dialéctica. Al respecto, la ideología es la
referencia que le indica al liderazgo hasta donde debe llegar sin perder la
esencia de lo concreto. Hay leyes físicas, como la de la resistencia de los
materiales, que les son útiles a la política. Lo ideológico, sería una suerte
de Ley de Resistencia que nos puede indicar el límite sin perder el norte.
La Historia Política
El estudio de la historia de la humanidad nos lleva a la
necesidad de confirmar, una vez más, que ésta la escribe los pueblos; por ello
sostenemos que las revoluciones se caracterizan, al menos en la historia
moderna, por la participación masiva, decidida del pueblo (teniendo como
referencia sus propias particulares expresiones históricas), y no porque sean
violentas en abstracto o guiadas a través de acciones de facto para sustituir
un régimen por otro. Por ello debemos revisar la propia realidad sin obviar,
claro esta, caminos transitados en otras latitudes y por otros pueblos. Simón
Bolívar no sólo fue grande por haber tenido la capacidad de producir ideas y
tener la inteligencia que le permitió visualizar hacia donde conducir el
Proceso. Fue grande pues comprendió que el actor fundamental era su ejército de
mujeres y hombres de todos los pueblos que querían la Libertad e Independencia
y al igual que él, conocían claramente a su enemigo; pero por sobre todo, que
comprendió que se debía a ello y sin ellos no hubiéramos tenido la gloriosa
gesta emancipadora. Como vemos, es cierto que las Revoluciones las encarnas
personas con nombres y apellido quienes en tanto líderes nacen del seno de
grupos o clase social que motoriza el Proceso. Insurgen y formar la primera
línea de la vanguardia necesaria a los fines de conducir las luchas del pueblo.
Más sin embargo, sólo el pueblo puede obtener su propia libertad y bienestar.
Por tanto sus conquistas no pueden ser observadas como dadivas. Para que ello
no ocurra, es necesario organizar y adoctrinar a los miembros más avanzado del
pueblo (cuadro político), en una “medula” que actué en forma coherente,
ordenada y planificada, para llevar a feliz término el Proyecto Emancipador.
Actuación Correcta en Revolución
La actuación de quienes pretenden llevar a feliz término un
Proceso Político Revolucionario, debe inscribirse dentro de un modelo de
actuación que se corresponda con la visión según la cual, se debe actuar de un
modo distinto a quien no es Revolucionario. Lo contrario, ocasiona desviaciones
en el resto de los compatriotas y camaradas que ejecutan las acciones tácticas
pues al no “comprender” las particularidades del Proceso mismo o de lo
estratégico de éste, generan daños irreversibles. En otras palabras, sin obviar
lo particular y sin constreñir lo individual creativo, existen reglas que
marcan la diferencia entre la actuación de quien se subroga la condición de
revolucionario vs. quienes no lo son y actúan en consonancia (pese a que
pudiese ser honesto), con una visión diametralmente opuesta a la vía popular.
Para ello, debe estar claramente definida la idea de revolución en atención al
modelo societal (económico-político-social), que se desea implementar respecto
del existente o inconveniente. Es necesario comprender (para poder actuar), el
devenir histórico y las categorías del análisis que acompañan a la corriente
del pensamiento revolucionario universal; aquella, cuyo propósito es, traspasar
el ejercicio del poder político y económico para que pase a manos de la mayoría
de los ciudadanos históricamente 5 excluida, mediante los mecanismos
democráticos que el soberano a lo largo de su historia moderna, ha desarrollado
y perfeccionado. Por tanto, debe existir una meridiana claridad ideológica de
parte del liderazgo, para guiar y orientar a quienes sempiternamente fueron
conducidos a través de una corriente del pensamiento cuyo fin siempre fue,
dejar todos los recursos de la sociedad al servicio de una minoría elitista y
privilegiada.
Rol de la Burocracia.
El papel de los distintos Despachos involucrados en el
proceso de la creación de una vía alternativa para modificar el estado de cosas
existentes y que se desea cambiar no ha variado en su esencia; no obstante
sabemos que los Despachos sólo poseen capacidad jurídica, por tanto, la
voluntad de cambio no se manifiesta debido a que fundamentalmente los actores
continúan siendo en muchos casos, los mismos o algunos “nuevos” actores, se
desenvuelven y desempeñan como agentes de la IV república. Lo que cambió, fue
la circunstancia que les permite su actuación; para lo cual, se mimetizan.
La razón de ser de ellos es existir plenamente, más allá
incluso, de los proyectos (1er y 2do plan socialista de la nación) En ese
sentido, algunos de quienes en la actualidad toman decisiones, descaradamente
continúan el sainete del viejo régimen, aplicando la máxima política “gato
pardiana”. …”Que todo cambie, para que nada cambie”... Los tecnicismos
administrativos, una vez más, son manipulados tal que, la Colectividad
histórica, es nuevamente colocada al margen de una toma de decisiones que en su
esencia y estilo niega la posibilidad de aplicar la democracia bolivariana
participativa y protagónica de cara a la construcción del socialismo del siglo
XXI.
El Control de la Gestión Pública.
No basta con tener ministros “confiables” si debajo, en la
pirámide jerárquica, los que actúan continúan siendo los mismos funcionarios
(muchas veces son “enroscados” y pasan a operar bajo la figura jurídica de la
Comisión de Servicio en otros Despachos), quienes se auto califican de
indispensables, por tanto, todo poderosos; permitiéndose manipular a sus
superiores, muchos de los cuales poseen un conocimiento supino del sentido,
finalidad y dinámica de la administración del Estado y la Cosa Pública. Por
ello, quienes al lado del Presidente constituyen el Ejecutivo Nacional y en los
gobiernos regionales y locales, se les deberá instruir para que revisen sus
respectivos despachos, invadidos de presuntos Técnicos, quienes creen poseer
derechos adquiridos, ubicándose por encima de toda la sociedad (actuando en el
marco de la incompetencia de algunos funcionarios de “confianza”), aprovechan
para entorpecer, distorsionar y retardar lo más que se pueda, el logro de los
objetivos de la Revolución Bolivariana. Ellos representan un viejo estilo
burocrático de actuación que en su esencia es antidemocrático, perturbador y
corrompido; dándose el lujo (pues sus privilegios no los han perdido y en
algunos casos los profundizaron por la ignorancia y permeabilidad de sus nuevos
“jefes”), de inducir algunas tomas de decisiones, violentando el principio
fundamental de la nueva sociedad que pretendemos construir así como de la
legislación que le sustenta. 6
Antiimperialismo y Revolución
El discurso del Presidente Chávez, cuya base histórica
moderna data de fecha (sin descontar nuestra propia historia patria y las
tentativas que antecedieron a la Revolución de octubre en 1917), anterior a la
primera y segunda guerras mundiales del siglo XX, donde la contra revolución
internacional “inventó” la Guerra Fría, como consecuencia de la Polarización
entre el capitalismo en contra del socialismo, en tanto contra medida a las
luchas revolucionarias que los pueblos del mundo daban en respuesta a las
pretensiones de control y expansión de las potencias mundiales (viejas y
nuevas), al querer supeditar por siempre y para siempre, el destino de pueblos
y recién creadas Naciones, al desarrollo de su devenir económico y político;
utilizando como principio base, la violencia legítima a través de órganos supra
nacionales, a objeto de garantizar la dominación. En ese sentido, hoy como
ayer, los luchadores sociales fueron y han sido vilipendiados y difamados (por
sus enemigos internos y externos), dadas sus posturas irreductibles frente a
los abusos y atropellos de parte de quienes se subrogan para si el “derecho” a
manipular el destino del resto de quienes vivimos en este planeta. El oponer el
socialismo, como filosofía de vida (tesis correcta en estos días de miseria
política, globalidad y neo liberalismo), envuelve inexorablemente el estudio y
comprensión de lo más sublime y elevado del desarrollo intelectual y espiritual
de la humanidad en los últimos dos mil años, en su lucha por detener la
irracionalidad, la utilización exacerbada, inconveniente e inoportuna del
individualismo, que como precepto es codiciosamente manipulado y utilizado por
los mentores del capitalismo, para debilitar el espíritu real del hombre; valga
decir, el colectivismo como base para la garantía del hombre en tanto ser individuo.
De allí, la importancia de que estudiemos todo el contenido y soporte de la
filosofía (ético-moral), de vida que el Líder de la Revolución expresa en su
discurso político, base y sustento inequívoco, que como “viento favorable” nos
da luces y nos indica el camino correcto para consolidar la Revolución
Bolivariana.
(*) Politólogo
e Internacionalista
M.Sc. en Seguridad y Defensa
Caracas, noviembre de 2012